sábado, 17 de julio de 2010

EL MISTERIO DEL CHIMICHURRI Y DEMAS

El porqué de los nombres de algunas de las cosas que comemos

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1. Milanesa napolitana
En la década del 50 un restaurante ubicado frente al Luna Park tenía un cliente que llegaba siempre a medianoche para comer milanesa.  Una noche el cocinero se excedió con la fritura y quemó la única milanesa que quedaba. Para evitar la ira de su cliente, al propietario del establecimiento –José Nápoli- se le ocurrió disimularla con jamón, queso y salsa de tomate y le propuso probar algo nuevo y especial: la Milanesa a la Nápoli. Al tipo le encantó y así nació uno de los platos más tradicionales de la gastronomía porteña. Con el tiempo la deformación en el habla la convirtió en milanesa napolitana.
2. Chimichurri
El chimichurri es la clásica salsa con la que se adereza la carne en los asados argentinos. ¿De dónde salió ese nombre estrambótico? Hay muchas versiones, pero la más conocida cuenta que se llama así porque quién la creó y comenzó comercializarla en el siglo XIX, fue el inglés Jimmy Curry. Tan difícil le resultó a los criollos pronunciar su nombre, que directamente lo bautizaron Chimi Churri.
3. Copa helada Don Pedro
La copa helada conocida como Don Pedro nació en el ya desaparecido restaurante Loprete, que se encontraba en Sáenz Peña al 700, en Montserrat. Don Pedro era un vecino que pedía siempre una bocha de helado de crema con una medida de whisky. El dueño del restaurante pensé enseguida en ofrecer el postre a toda su clientela, y la bautizó como su cliente.
4. Vigilante (la factura)
A principios del siglo XX, cuando la “plebe” criolla se quería burlar de ciertos sectores sociales utilizaban los nombres de algunas facturas. Así, entre mate y mate, el cañoncito era la palabra para burlarse de los militares y el vigilante para mofarse de los policías. La forma recta y alargada de esta factura se asociaba entonces a la figura de un uniformado haciendo guardia, bien firme en su puesto.
5. Vigilante (el postre)
El famoso matrimonio de queso fresco y dulce de batata nació en 1920 en un bodegón de Palermo Viejo, que en esos años era cuna de malandras y compadritos. Esa cantina estaba a pasos de una comisaría y los policías iban allí muy seguido a cenar. El dueño del boliche bautizó el postre de queso y dulce como “vigilante” en honor a los muchachos de la ley.
por José Barki