jueves, 15 de septiembre de 2011

EL MEJOR SALAME

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El salame es algo así como el alma de la picada: una tabla de fiambres sin unas rodajas de picado fino es como una paella sin mariscos. Es tan popular entre los argentinos que casi no hay buen asador que no tenga al lado de la parrilla un salamín junto al queso, las aceitunas y el vermouth. Italiano de nacimiento y argentino por adopción, el salame es elaborado en zonas específicas de nuestro país: Mercedes y Tandil, en Buenos Aires, Colonia Caroya y Oncativo, en Córdoba. ¿Dónde se producen los más ricos? ¿Es lo mismo un salame bonaerense que uno cordobés? ¿Cuál conviene comprar? ¿Qué hay que saber para elegir bien? Todas las respuestas en esta nota.
SER SALAME
A grandes rasgos, el salame se elabora con tripa rellena con tocino y carnes vacunas y porcinas picadas, saladas y especiadas. Luego se ata formando piezas, que se cuelgan para reposar y madurar. El proceso puede llevar como mínimo 20 días, hasta que se rotula cada unidad y se despacha para el consumo.
En la Argentina, cada región productora se rige por sus propias recetas y tradiciones, de manera que, sumando las particularidades climáticas y geográficas, resultan salalmes diferentes. “En este momento se está por aprobar la denominación de origen para el Salame de Tandil, que conlleva trazabilidad de la materia prima y también una identificación geográfica para el salame de Colonia Caroya”, asegura Alejandra Picallo, investigadora de la facultad de Agronomía de la UBA. Leer más