miércoles, 9 de enero de 2013

MARMOLES EN LA CONSTRUCCION

Problemas de las piedras naturales. Cómo combatir la acción corrosiva de la lluvia ácida en placas de mármol y granito.

as piedras naturales –mármoles y granitos– son utilizadas en la construcción tanto en pisos como en revestimiento de muros, muchas veces a la intemperie. Con el tiempo, suelen lucir en mal estado por costras, manchas oscuras y, en el peor de los casos, corrosión. La contaminación ambiental en las ciudades acelera el ataque químico a los revestimientos. La lluvia ácida, afecta especialmente al mármol, pero también a las cerámicas con esmaltes en base a silicatos. En los ambientes ácidos, la concentración de azufre y carbono en el aire es alta: al combinarse con el agua, forman ácido sulfúrico y anhídrido carbónico, respectivamente.
Las piedras calizas consisten básicamente en carbonato de calcio. Por eso, su talón de Aquiles es el componente de cal, expuesto a la acción de la lluvia ácida. El ácido carbónico genera la aparición, en la superficie de la piedra, de bicarbonato de calcio, blando y soluble en agua, que al evaporarse el líquido, queda adherido al mármol como una película o costra blanquecina llamada calcín. En tanto, el ácido sulfúrico genera el sulfín, sustancia altamente corrosiva que erosiona la piedra en su superficie. Ambos atacan a la cal del mármol y la piedra caliza hasta disgregar el material.
Las medidas para evitar estos daños son básicamente de prevención. Una vez por año, se pueden aplicar ceras con polietileno (como los productos de autobrillo para pisos) o siliconadas formando una película protectora sobre el mármol. Por otro lado, utilizar un ligante impermeable en la mezcla de asiento.  Cuando el daño en la superficie ya es un hecho, se lo debe reconstruir con la misma piedra, molida muy fina y mezclada con adhesivo epoxi. De todas formas, es difícil que puedan disimularse los “parches” en la superficie. La piedra caliza (tipo Mar del Plata) es muy rugosa y recibe un ataque llamado calcín. Es una especie de costra que se forma por la acción del carbonato de calcio. El polvillo se aloja en las oquedades y perjudica el aspecto de la piedra. Este residuo se elimina con cepillado o con hidrolavado.
Deterioro biológico
La presencia de seres y organismos vivos motiva un deterioro “biológico” en los mármoles y granitos. Esta degradación consiste en la formación de algas, musgos y líquenes, que originan ácidos orgánicos que se depositan en las superficies. Se los distingue como manchas oscuras y esfumadas
que alteran el color de la piedra.
Pero, además, por acción de la luz, los ácidos orgánicos generan nitrato cálcico, un elemento altamente corrosivo que degrada el material formando poros alveolados (no comunicados entre sí), oscuros y llenos de organismos vivos. Ante esta situación, la solución es abrir los poros con una herramienta punzante espatulada y la ayuda de un solvente biocida. Cuando el nicho queda al descubierto, con la misma herramienta se pueden extraer fácilmente las colonias de hongos o líquenes.
Ante la presencia de estas manchas caben las opciones de hidrolavado (agua o vapor), arenado o aplicar un remolino de micropartículas, según el tipo de ataque. Todos estos problemas se agravan con las inclemencias del clima. Por un lado, debido al fenómeno de la helacidad superficial, porque el agua del rocío se deposita en los poros y al congelarse aumenta su volumen y rompe o resquebraja la piedra.
No obstante, lo peor que puede suceder es la humectación del muro. Es decir, que se congelen el revoque y la mezcla de asiento, lo cual puede motivar que las placas de piedra se despeguen y eventualmente caigan desde gran altura por el aumento del volumen del hielo.
La forma de prevenir esto es utilizar componentes impermeables en el revoque base y la mezcla de asiento o bien fijar las placas con anclajes mecánicos o químicos: tacos de amure o epoxi mono o bicomponentes.
Otra alternativa para simplificar el mantenimiento de una fachada de piedra es utilizar un sistema de anclajes de acero inoxidable para realizar una fachada ventilada “pesada”. Así se previene que la humedad que pueda contener la pared no afecte a las placas de piedra. Además, no se producen chorreaduras blanquecinas en las juntas por efecto de la cristalizacón de las sales que originan, como se explicó, el desprendimiento de las piezas. Por otro lado, como el revestimiento trabaja en forma independiente de la estructura, le permite absorber sin daño los movimientos por asentamiento, dilatación o sismo.
Geología básica
Desde el momento en que se saca una roca de la cantera y se la separa del conjunto rocoso en el que se formó, sufre alteraciones. Las rocas se forman en unas condiciones de presión, temperatura y humedad muy diferentes a las reinantes en la superficie terrestre. Al entrar en contacto con la atmósfera, experimentan cambios estructurales y de composición. Además, quedan expuestas a los agentes atmosféricos. El agua es el principal agente de alteración, ya que disuelve los componentes del sustrato pétreo. Y también porque actúa como vehículo para otros contaminantes.
Los ensayos pueden aportar información valiosa para conocer las características y propiedades y la posible respuesta de un material ante una solicitación en obra. En el caso de los revestimientos, un análisis de composición aporta datos sobre el aspecto y durabilidad de una piedra. Se utilizan especialmente en trabajos de restauración, para reponer revestimientos degradados.

Visto en: http://www.clarin.com/arq/construccion/lograr-marmoles-sombras-roturas_0_843515881.html

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