lunes, 7 de septiembre de 2015

ALFA ROMEO Y SU MITO URBANO

Con un diseño imprescriptible y ADN deportivo, el pequeño Alfa Romeo MiTo lleva un lustro robándose las miradas de los argentinos.

El mito urbano de Alfa Romeo

Por Nahuel Coca

Alfa Romeo es una de las pocas marcas centenarias que todavía resisten los tsunamis de novedades made in China. Desde su fundación en 1910, Alfa se convirtió en un símbolo del automovilismo mundial, llegando a ser la escudería más copera de la historia. Durante poco más de un siglo pasó de todo, pero, con alguna salvedad, sus vehículos siempre contaron con líneas de diseño indiscutiblemente italianas. Con cincuenta o más años encima, algunos modelos de Alfa Romeo han envejecido tan bien como apenas un puñado de referentes alemanes. Como Sophia Loren o Virna Lisi, algunas coupés y algunos cabrios de la marca han marcado hitos de belleza que ya nadie podrá cambiar: sólo el olvido.  Otra característica histórica de los Alfas es su carácter deportivo, siempre de la mano de configuraciones mecánicas más bien exigentes. Históricamente los Alfas complejizaban sus motores para conseguir más caballos y más torque a mayores revoluciones. Siempre tuvieron un carácter inquieto, livianito, suspensiones más bien firmes y una sensación de control del camino en el volante. 

Este modelo fue diseñado hace diez años por el argentino Juan Manuel Díaz.

A pesar de ser un producto premium con mucha competencia, en los últimos años la marca mantuvo su presencia en el país. Actualmente el más vendido es el MiTo, un pequeño hatchback que nació de la pluma del diseñador argentino Juan Manuel Díaz hace casi diez años y que desde entonces sirvió para acercar el cuore sportivo a mercados duros de roer, como el estadounidense. 

Para todos los días

El MiTo se vende en nuestro país desde 2009. A diferencia de otras marcas, donde el diseño está en un segundo lugar frente a los costos de producción y la renovación permanente de la estética es una política comercial agotadora, el Alfa Romeo MiTo contó desde un primer momento con un diseño innovador que le permitió seguir vigente. Su reciente restyling italiano, que todavía no llegó al mercado local, apenas cambia el contenido de las ópticas: sus dimensiones, proporciones y terminaciones siguen inalteradas, lo que habla de una eficacia en el diseño que pocos vehículos consiguen. Mientras otros dan la sensación de "pasados de moda" a pocos años de su primer lanzamiento, con el MiTo parece ocurrir lo contrario. 

En términos mecánicos, el pequeño hatch pudo acomodar diferentes motores y configuraciones técnicas en una misma plataforma, ofreciendo tres versiones que se acomodan a cualquier conductor. 

La más completa de todas es la QV, o Quadrifoglio Verde, es la que porta el tan importante trébol verde de cuatro hojas. Este pequeño brote pintado en la carrocería marca la diferencia: el pequeño MiTo QV trae un motor 1.4 turbo llevado a 170 caballos y 250 Nm de torque, una barbaridad de potencia para sus poco más de 1.100 kilos. El QV también ofrece el sistema ALFA DNA, una práctica teclita que cambia el comportamiento del motor, las suspensiones, los frenos y la dirección. Así se puede elegir el modo de manejo entre Dynamic (el más deportivo), Natural (para una conducción civilizada) y All Weather (para días de lluvia o caminos de tierra). 

Por dentro y fuera, el QV tiene detalles de terminación típicos de los deportivos, como asientos recubiertos de cuero de alcántara y volante forrado con costuras de los colores de la bandera italiana. Los detalles son muchos y todos muy delicados, siempre agradables. 

Por su motor y su caja manual de seis marchas, el Alfa MiTo QV es un juguete rabioso que garantiza la diversión para los amantes de la conducción, especialmente cuando se activa el modo Dynamic y se hace enojar al motorcito que lo empuja más allá de los 220 km/h. 

El modelo intermedio del MiTo es el Progression, con caja automática TCT y motor de 135 caballos, más equilibrado y menos saltarín que el QV pero igualmente muy potente. También muy seguro a la hora de la conducción dinámica: al igual que el QV, el Progression tiene diferencial electrónico, control de tracción y estabilidad y control de frenado en curvas. En materia de seguridad activa es tan completo como el modelo más caro de la gama. 

Algo parecido ocurre con el MiTo Junior, el tercero y más asequible de la gama. No tiene motor con turbo ni un botón que lo ponga más pistero. Tampoco detalles de estética deportiva. No tiene caja automática ni techo eléctrico ni llantas de 18 pulgadas. Lo que sí tiene es un motor muy eficiente de 78 CV, que alcanza dignos 170 km/h de máxima y consume muy poco combustible. 

Sin embargo, el Junior se destaca por ser uno de los coches más seguros de su segmento (con 5 estrellas en las pruebas de choques Euro-NCAP). Tiene 7 airbags: doble frontal, doble lateral y doble de cortina, más una séptima bolsa de aire para las rodillas del conductor. También, frenos a discos en las cuatro ruedas con ABS. Es cómodo, tiene una terminación excelente y con su pack Technology cuesta poquito más de 230 mil pesos argentinos. Sin dudas una excelente oportunidad para subirse a un coche premium con un diseño admirable. 

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